TARIFA. Algo más que impresionado me quede tras leer el pasado viernes lo que opinaba el respetable Shus Terán sobre el ya polémico megapuerto.
Un tarifeño que, al igual que yo, ama su tierra. Gran profesional y admirado muchas veces por mi persona.
Desde mi modesto lugar que ocupo en la sociedad tarifeña, me he tomado la libertad de expresar mi opinión. Opinión que, al igual que yo, comparten “personas acomodadas en la tranquilidad que le reporta un puesto de trabajo fijo”, “ecologistas que dan la vida por los cetáceos” e incluso “oportunistas que se rigen por sus puros intereses personales y económicos….”. Me he tomado la libertad de mostrar mi punto de vista porque, yo si soy un tarifeño de a pie que siento y quiero a mi pueblo, por lo que supongo tendré libertad, que otros no tienen, para opinar sobre el ya citado proyecto.
“¿De qué sirve sacrificar una parte de nuestra hermosa localidad?”.
Pues sirve para multiplicar los problemas de aparcamiento; dejar morir a medio plazo nuestra querida y popular playa Chica; ahogar a un casco antiguo de Interés Histórico-Artístico; terminar con la comunidad de cetáceos; multiplicar los problemas de tráfico; transformar nuestra hermosa localidad en un basurero de Algeciras; terminar con el turismo, transformando a Tarifa en una ciudad de paso. Ciudad que ni pisarán porque solo el 1% bajará del autobús o coche para dejar dinero en las empresas tarifeñas. En definitiva, una larga lista de beneficio a cambio de algún puesto de trabajo, usurpado por afortunados enchufados; a cambio de que la autoridad portuaria de Algeciras se beneficie del sacrificio de nuestra bonita ciudad. Aunque muchos tarifeños de a pie no nos demos cuenta, poco a poco, perdemos lo que nos pertenece y, en consecuencia, lo que somos. Pronto nos echaremos de menos.
José Carlos Luque volver a Cartas
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